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Ceo

Ceo, era un perro que vivía a la orilla del mar. Su ama Lea tuvo que partir, salir muy lejos por asuntos de dinero. Estas son cosas que un perro no entiende. En el mundo perruno los perros no tienen moneda de cambio, ellos viven bajo otro tipo de leyes y códigos.

— Esto es por tu bien Ceo, es por ti — Dijo Lea. Ceo no entendía ni una sola  palabra de lo que le decía su ama.

— Debe ser una penitencia que dos compañeros, siendo tan amigos no puedan entender el idioma del otro– Refunfuñó un cangrejito que sabía hablar idioma perruno — Yo no creo que vuelva, la verdad, yo tú me daría por vencido y viviría mi vida, no puedes pasar la vida frente al mar, anhelando el pasado, debes vivir el hoy como yo — Dijo el cangrejo  mientras se señalaba a él mismo con los ojos cerrados.

— Ella volverá — dijo Ceo — Yo creo en Ella.

— ¿Como puedes creer en alguien que no entiendes? — Preguntó una pequeña almeja en la arena que sabía hablar idioma perruno.

— Ella y yo tenemos nuestro propio idioma — Dijo Ceo — Sé que cuando Ella me observó, supe con su mirada que volvería.

— Debes aprender a quererte — Dijo una gaviota que sabía idioma perruno — Es decir, mírate, todo maloliente, lleno de moscas, con ojeras por no dormir, te truena la tripa y pasas día y noche sentado en el mismo lugar, plantado como un árbol, desesperado, hablando solo, con la mirada fija, te he visto por las noches llorando por alguien que no te valora ni nunca lo hará. ¿Cuántos amaneceres han contemplado tus ojos? ¿3, 4, 10, 30? Resignate cariño, busca otra ama y valórate —

Ceo miró al piso mientras todos se marchaban al ponerse el sol, ya estaba perdiendo la esperanza. — Quizás Ella nunca me amó, quizás ahora está abrazando a otro amigo, caliente en una cama y ya no piensa en mí, a pesar de todo lo que vivimos juntos. Le pido al mar que me lleve y me haga parte de él. —  Decía Ceo mientras se quedaba  dormido a la orilla de la playa oscura.

A la mañana siguiente las moscas lo rondaban y Ceo no se levantó. Habían quebrado su espíritu. Aquel perro que en algún momento fue feliz, estaba triste. Su vida se enraizó junto al mar. Ceo se volvió agresivo y huraño, era su playa, su arena, su mar, nadie podía estar allí. Pasaron los días y una mañana la silueta de Lea se dibujaba en el alba mientras el viento batía su cabello. El tiempo parecía detenerse, ¿sería un sueño? No lo era. Ceo conocía bien esa silueta. Lea escuchó que su perrito imprudente había escapado de casa de sus padres en esos 6 meses que estuvo trabajando fuera. Ella había vuelto por su perro.

— A veces nos quebramos, sobre todo, si no podemos comprender, no importa lo que digan los demás, cree en ti. No permitas que otros socaven tu esperanza y tu fe — Dijo Lea con el corazón estrujado, desconociendo tanto dolor que vivió su perro. Después de que Ceo corriera y se lanzara hacia Lea, Ella lo abrazó como si no existiera un mañana. Fin

Relato escrito por @chu_8811

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