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Ceo

Ceo, era un perro que vivía a la orilla del mar. Su ama Lea tuvo que partir, salir muy lejos por asuntos de dinero. Estas son cosas que un perro no entiende. En el mundo perruno los perros no tienen moneda de cambio, ellos viven bajo otro tipo de leyes y códigos.

— Esto es por tu bien Ceo, es por ti — Dijo Lea. Ceo no entendía ni una sola  palabra de lo que le decía su ama.

— Debe ser una penitencia que dos compañeros, siendo tan amigos no puedan entender el idioma del otro– Refunfuñó un cangrejito que sabía hablar idioma perruno — Yo no creo que vuelva, la verdad, yo tú me daría por vencido y viviría mi vida, no puedes pasar la vida frente al mar, anhelando el pasado, debes vivir el hoy como yo — Dijo el cangrejo  mientras se señalaba a él mismo con los ojos cerrados.

— Ella volverá — dijo Ceo — Yo creo en Ella.

— ¿Como puedes creer en alguien que no entiendes? — Preguntó una pequeña almeja en la arena que sabía hablar idioma perruno.

— Ella y yo tenemos nuestro propio idioma — Dijo Ceo — Sé que cuando Ella me observó, supe con su mirada que volvería.

— Debes aprender a quererte — Dijo una gaviota que sabía idioma perruno — Es decir, mírate, todo maloliente, lleno de moscas, con ojeras por no dormir, te truena la tripa y pasas día y noche sentado en el mismo lugar, plantado como un árbol, desesperado, hablando solo, con la mirada fija, te he visto por las noches llorando por alguien que no te valora ni nunca lo hará. ¿Cuántos amaneceres han contemplado tus ojos? ¿3, 4, 10, 30? Resignate cariño, busca otra ama y valórate —

Ceo miró al piso mientras todos se marchaban al ponerse el sol, ya estaba perdiendo la esperanza. — Quizás Ella nunca me amó, quizás ahora está abrazando a otro amigo, caliente en una cama y ya no piensa en mí, a pesar de todo lo que vivimos juntos. Le pido al mar que me lleve y me haga parte de él. —  Decía Ceo mientras se quedaba  dormido a la orilla de la playa oscura.

A la mañana siguiente las moscas lo rondaban y Ceo no se levantó. Habían quebrado su espíritu. Aquel perro que en algún momento fue feliz, estaba triste. Su vida se enraizó junto al mar. Ceo se volvió agresivo y huraño, era su playa, su arena, su mar, nadie podía estar allí. Pasaron los días y una mañana la silueta de Lea se dibujaba en el alba mientras el viento batía su cabello. El tiempo parecía detenerse, ¿sería un sueño? No lo era. Ceo conocía bien esa silueta. Lea escuchó que su perrito imprudente había escapado de casa de sus padres en esos 6 meses que estuvo trabajando fuera. Ella había vuelto por su perro.

— A veces nos quebramos, sobre todo, si no podemos comprender, no importa lo que digan los demás, cree en ti. No permitas que otros socaven tu esperanza y tu fe — Dijo Lea con el corazón estrujado, desconociendo tanto dolor que vivió su perro. Después de que Ceo corriera y se lanzara hacia Lea, Ella lo abrazó como si no existiera un mañana. Fin

Relato escrito por @chu_8811

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Nick en el tiempo

Parte I

Estos experimentos han rasgado el cielo como si fuera un pedazo de papel. Dos líneas uniformes de forma paralela, entre ella una línea fina de azul oscuro. De día se ve azul claro, pero a sus extremos termina en blanco, de noche este blanco cambia a un negro azabache pero la línea se mantiene en azul. El sol y la luna se ocultan detrás de esta fragmentación celestial.

Vemos a Nick detrás de una ventanilla. Vestido con bata de laboratorio, viendo varios monitores y anotando en su tablet. Aunque en apariencia podría ser un científico, no lo es. Simplemente está recogiendo y analizando datos para después enviarlos a los verdaderos expertos. Nick se siente con la capacidad e inteligencia de poder ocupar un alto cargo y correr con varias responsabilidades de gran nivel. Es que el campo de investigación sobre los viajes espaciales siempre lo estudió, desde joven, desde que andaba en el instituto. A pesar del trabajo agotador y de las pocas oportunidades que ha tenido, Nick no pierde esperanza.

Nick es un sujeto medio de contextura delgada. Su nivel intelectual es muy alta, capaz de resolver problemas matemáticos complejos a una velocidad increíble. En esta ciudad de ciencia e innovación solo ha tenido la oportunidad de ser un simple analista de datos. Esto como fue afirmado anteriormente le genera algo de frustración.

Han pasado más de una hora desde que salió del trabajo. Durante ese tiempo caminó en una sola dirección. Su mente no es capaz de aceptar del porque justo en este momento se siente tan desdichado. Ve un banco a la orilla de la vereda y se sienta. “Y ahora que estoy aquí, adonde mi vida me ha llevado ¿Qué debo hacer ahora?” Justos esos pensamientos pasan por la mente de Nick. En una esquina destella algunas luces sobre el pavimento y las paredes de los edificios. Nick concentra su mirada y percata que es un establecimiento. Piensa en un burdel, pero al acercarse se da cuenta que no es así, es un bar-café con temática futurista. Adentro esta aglomerado de gente. Al fondo y bajo unas luces rojas y violetas se observa personas gritando dando ánimo y descargando sus energías sobre una arena de combate. Por supuesto a Nick le picó la curiosidad. Entra para descubrir, para escudriñar en algo que podría cambiar su desafortunado y tétrico destino.

— Den sus apuestas al mejor de los mejores luchadores FuriosDark — un presentador se alza en medio del cuadrilátero dando grito y animando aún más a la multitud — con quince peleas ganadas y diez perdidas. El rencor y la ira arden por sus venas. Más de cien kilos de pura adrenalina, con ustedes FuriosDark — la última palabra la da con tal entusiasmo que el local estremece por un momento.

Y en la penumbra detrás de unos dinteles aparece FuriosDark. En sí es un humano, pero parte de su cuerpo pareciera una máquina. Por ejemplo, su brazo derecho totalmente mecanizado, metálico que refleja todas esas proyecciones de luces sobre el escenario. Cuarta parte de su rostro, desde la mejilla hasta llegar al borde inferior de sus ojos está incrustado una placa metálica. No sabemos en cierta manera si sus pies también son mecánicos porque lo cubre con un jeans de tonalidad negra.

— ¡Sobre la arena tenemos al gran FuriosDark! — vuelve a gritar el presentador, FuriosDark alza sus brazos dando rugidos de furia, proyectándose a todos los espectadores.

— El contrincante, un luchador novato, pero con algo de trayectoria en peleas callejeras. Cinco peleas ganadas, cuatro derrotas. Estos pequeños logros gracias a su diminuto cuerpo y un estilo de pelea poco usual y no visto en estas competiciones. ¡Con ustedes BabyCrazy! — A pesar de la emoción del presentador, la multitud no expresa el mismo sentir, en cambio un inquieto silencio y algunos murmullos.

BabyCrazy entra en el cuadrilátero. Su aspecto es más mecanizado. Sus dos brazos son robóticos y delgados. En sí toda su contextura es esbelta, sin músculos pronunciados, sin nada de fuerza aparente. BabyCrazy a un extremo de la arena se sienta en seiza, el empeine de sus pies recae completamente sobre el piso. Sus manos descansan en la superficie de sus muslos y cierra los ojos.

Nick al ver toda esta conmoción se acerca a la mesa de apuestas — Quiero invertir diez mil en el FuriosDark — Lo afirma de forma apaciguada como si estuviera ocultando algo.

Detrás de aquella mesa, una figura femenina, madura y con cigarro en boca le responde a Nick — ¿Es tu primera vez que haces apuestas?, ja, ja, no hace falta preguntar, es súper evidente — Le hace una señal a Nick — Acércate un poco muchacho — Nick muy confiado se inclina hacia delante — Te voy a dar un consejo; no te dejes llevar por las apariencias — la mujer toma el dinero, lo guarda en caja fuerte y le da a Nick una lámina fluorescente.

La multitud vuelve a enloquecer. Las luces titilan en señal hacia una nueva escena.

— Ya todos saben las reglas, no hace falta volver a repetirlo, si algunos de los luchadores mueren se considera como un accidente. Sabiendo esto, que empiece la pelea —

Sonido de una campana envuelve todo el interior del establecimiento. FuriosDark revienta en grito, se acerca corriendo hacia BabyCrazy pero se detiene justo a dos metros al ver que su oponente sigue en la misma posición, además con los ojos cerrados. En menos de un minuto la multitud empieza a enloquecer — ¿Porque te detienes? ¿Le tienes miedo a un simple debilucho? — Esas y otras afirmaciones se escuchan en las gradas — Te has convertido en una gallina, golpéalo, golpéalo — y así continúan todos estos bramidos mezclado con burlas e insultos.  FuriosDrak le detiene justo al frente de BabyCrazy, se coloca en forma de ataque da dos pasos hacia delante y da el primer golpe. BabyCrazy aún con los ojos cerrados y con solo mover su cabeza se retira de la línea de ataque, FuriosDrak pierde el equilibrio, BabyCrazy lo toma con los dos brazos y lo levanta hacia arriba luego lo hace caer de espalda contra el suelo. Brotes de sangre salen por su boca y fosas nasales. BabyCrazy no pierde ni un segundo, le lanza un golpe a puño cerrado sobre el cuello, este revienta. Por tres segundo se escucha una agonía. FuriosDrak deja de respirar. La Multitud vuelve a enloquecer en gritos y bramidos de emoción. Nick sorprendido y sin disfrutar absolutamente nada se retira algo apresurado del local, sin llamar mucho la atención. Pero la mujer detrás del escritorio de apuesta tiene todos sus datos. Irse así de apresurado debiendo una deuda tan alta no es buena idea.

Los siguientes días pasaron con normalidad para Nick. La misma rutina, el trabajo, la casa, la familia. De hecho, para Nick lo más importante del día es su familia. Sentarse con su esposa e hijo a cenar, después jugar hora o hora y media videojuegos con su hijo. Luego dormir con su esposa recién bañada, hermosa, como una doncella en vestiduras sencillas. Todo esto para Nick era irremplazable, al menos que él se sintiera de mal humor. Odiaba que su familia lo viera en ese estado de ánimo, sobre todo al salir del trabajo.

Pasaron exactamente dos semanas desde el día de la apuesta, donde Nick se vio en una situación algo complicada. Al salir del trabajo con algo de sentir alegre y sonriente, se traslada inconscientemente hacia el bar de luces fluorescente. Casi diez días teniendo en mente evitar sobre toda costa esta ruta, pero hoy lo olvidó por completo, se dejó llevar por el vacío de sus pensamientos.  Al mirar hacia la entrada del bar observa dos sujetos delgados vestido de traje formal. Nick no disimula en nada su reacción de miedo. Los dos sujetos si lo miraron, de hecho, ya tenían órdenes de buscarlo y darle una paliza, pero aquellos hombres no mostraron ningún gesto, simplemente se quedaron allí en pie.

Nick solo le falta tres cuadras para llegar a su hogar, ahora está totalmente relajado, en varias ocasiones mira el cielo estrellado y se deja deslumbrar por su bóveda aparentemente infinita.  Una punzada muy fuerte en su batata izquierda hace que se caiga de golpe en el suelo, se retuerce del dolor. — Maldito calambre — Siente otra punzada justo por encima de la costilla. — Arggghhh — Aquí se percató que esta maldición no es proveniente de un calambre, si no de su estupidez en apostar sin dinero. Los dos hombres están de pie frente a él.  Otra punzada justo en el pecho. Nick después de emitir un chillido de dolor siente como la saliva sale de su boca, no lo puede evitar. Un hombre se acerca — En dos días a las veintidós treinta horas al borde del muelle Celar con todo el dinero que debes, de lo contrario pagarás las consecuencias — Los hombres se perdieron de vista. Nick no se puede levantar, más bien se arrastra unos cuantos metros. Dura un buen rato sobre la vereda, doblado de dolor. La luz melancólica de la luna descansa en el cuerpo de Nick.

En dos días tiene que estar en el muelle Celar. Es imposible reunir tanta cantidad de dinero en ese lapso de tiempo. Nick no pudo ocultar la verdad a su esposa. Ella, aunque un poco enojada, no se concentró en el problema si no que realizo lo posible para buscar una solución. Faltaba cinco horas para el encuentro y ya había logrado conseguir casi la mitad del dinero. Claro, con ayuda de su familia, inventado una supuesta enfermedad que tenía Nick. De esta forma logró sacar gran cantidad de efectivo entre sus padres y hermanos. Falta una hora para las veintidós treinta horas, el tiempo indicado de encuentro. En total no tenían lo suficiente.

— No vayas al muelle – Dijo Clara la esposa de Nick.

— ¿Estás loca mujer? Si no voy me mataran — Nick lo dijo con toda firmeza.

— Si vas con el dinero incompleto igual te mataran — Dijo Clara y además tiene razón, ir con falta de dinero sería un suicidio. — Es preferible que escapes, ahora ya que tienes tiempo —

— No mujer, no me parece lógico — La expresión de Nick fue tranquila, se sienta en el sofá. Clara al ver a su esposo en un estado tan deprimente se acerca y lo abraza. Y así se quedan los dos en silencio, escuchando simultáneamente su respirar.

— Ya es la hora — Al decir esto Nick se levanta, Clara rompe en llanto — Voy a huir. Prefiero que nuestro hijo tenga un padre fugitivo que un padre muerto. En algún futuro lo volveré a ver — Clara entiende la decisión de Nick, además se dirige hacia el dormitorio y con un gesto invita a su esposo a preparar maleta. Y así duraron varios minutos, en realidad pasaron cuarenta y tres minutos. Los dos no se dieron cuenta de lo rápido que se agota el tiempo.

— Despídete de tu hijo — Dijo Clara sujetando con firmeza el rostro de Nick.   

Ya en la habitación del niño y teniéndolo entre sus brazos — Perdóname por ser tan mal padre, solo quiero que cuando seas adulto no guardes odio ni rencor contra mi — Nick no aguanta y se desploma en llanto.

— Han pasado más de treinta minutos, has fallado en el trato que teníamos, ahora vas a pagar por ello — Esto lo dijo el hombre bien vestido, parado justo al borde de la habitación, con Clara agarrándola por el cabello. Es evidente la noqueo y la arrastró por todo el pasillo.

— Pero ¿qué has hecho? — Esta interrogación fue formulada entre una voz de miedo y sorpresa. Nick se siente frustrado, además siente un miedo que le hace temblar sus extremidades. La siguiente acción y lo más lógico para Nick fue ocultar al niño entre las sábanas.   

— Ja, ja, ja, justo lo que pensaba, eres un total inútil — El hombre saca un arma y dispara sobre la cama, chorros de sangre salpica hacia toda dirección. Nick se queda paralizado. No sabe qué hacer, y así duró varios minutos. Pudo ver al hombre como dejaba a Clara en el suelo, giraba y se retiraba hacia el final del pasillo. Nick marca en su celular el 911. — Han matado a mi familia, vengan lo más rápido posible por favor — A continuación, dio sus datos personales y dirección. La persona detrás de la línea pudo calmarlo. Nick termina la llamada sin aviso. Se levanta, va hacia Clara, nota que todavía está respirando. Nick toma su maleta y se marcha.

Un gran saco para el frío cubre por completo a Nick. Ahora está en el pasillo, se detiene frente a una puerta metalizada, brillante y con panel táctil es su superficie. Nick introduce algunos números, además, su huella de identidad y logra entrar. De fondo en esta habitación se alza una gran esfera. Alrededor de ella muchos equipos de cómputo con sus pantallas respectivas. Nick enciende cada uno de ellos, se toma su tiempo. Cuando la sala queda completamente iluminada por toda esa indumentaria tecnológica, Nick se cambia de ropa, se coloca un traje, muy parecido al que usan los astronautas al hacerle mantenimiento a satélites, pero este se ajusta algo a la contextura de su cuerpo. La esfera se abre en dos. En el centro hay un asiento, Nick se sienta y saca su teléfono móvil. Empieza la grabación.

— Clara, espero que ahora estés bien. Me imagino el gran pesar que estas pasando por la muerte de nuestro hijo. Todo es mi culpa, soy el peor ser del universo — Nick se detiene por un momento, lágrimas salen de sus ojos — Esta es la única opción que nos queda para poder disfrutar más tiempo con nuestro hijo, si logro hacerlo voy a venir a buscarte, sino espero poder sentir nuevamente el calor de tus brazos, te amo –

En la pantalla aparece un mensaje de “vídeo enviado”. Nick arrastra el aparato sobre el suelo. La esfera vuelve a tomar su forma original. Un estallido de luz deslumbra el lugar. Las paredes tiemblan, pedazos de techo caen sobre la superficie de los computadores. El piso revienta en mil partes. La estructura del edificio colapsa. Solo queda la esfera, que empieza a girar a una velocidad asombrosa, su parte inferior estalla provocando una explosión. La esfera se alza rápidamente sobre el cielo estrellado. A la distancia, cuando para el ojo humano se convierte en un simple punto, explota hiriendo la atmósfera del planeta, dejando a la tierra rodeado de un destello lineal.

Parte II

La esfera aterrizó justo en las coordenadas que logré configurar. Espero que en aquel bosque pueda estar segura, no quiero quedar varado en un tiempo donde las cosas vuelvan a salir mal.

Tal como lo pensé me tomó una hora y unos cuantos minutos llegar a la ciudad. En este día domingo la carretera está desolada, por lo cual no vi ningún vehículo que me pudiera dar traslado.

Al estar frente al edificio donde vivo, surgió la siguiente duda; ¿El Nick de este tiempo existirá? si existe un Nick solamente tendré que decirle, tendré que hablar con él para que proteja a su hijo. ¿En este tiempo tendré mi propio hijo? En realidad, no lo sé, no sé exactamente a cuál paradoja me estaré enfrentando. La respuesta está en la misma máquina del tiempo. Entre al departamento, pude cambiarme de ropa, me vestí tal cual como si fuera al trabajo. Después partí hacia mi oficina.

Los niveles de seguridad están muy reforzados. Para entrar me escanearon dos veces y me interrogaron. Ya en la oficina, me senté frente al computador, al encender aparecen miles de mensajes de advertencia, información encriptada, mensajes cerrados. Esto me sorprendió, primera vez en mi carrera que veía una institución en un caos total. La máquina del tiempo a desaparecido. Hable largo y tendido con mi jefe inmediato, él tampoco podría creer lo que estaba sucediendo, quería una explicación a todo este desenlace, pero una frase mía lo dejo en blanco:

— Es evidente, la han usado — Lo dije en tono alto, trate de que fuera lo más impactante, y surgió efecto, se quedó en silencio — Señor ¿Está allí?

— Si, hablamos luego Nick, mantente conectado por favor — El mismo canceló la comunicación.

Si la máquina del tiempo no está, esto quiere decir que no debe estar en este mundo un yo aparte de mí. ¿En qué paradoja he entrado? En ninguna, simplemente estoy en un multiverso de infinitas posibilidades. La posibilidad que tengo ahora es salvar a mi hijo.

En el trabajo todas las actividades se suspendieron. Todos los proyectos fueron detenidos. Empezaron a despedir personal. Mi jefe directo casi se suicidó. Más de veinte años de investigación y de un día para otro todo se va a la quiebra. En realidad, fue muy estresante. Pero ese es el día de la pelea entre FuriosDrak y BabyCrazy. Necesitaba estar allí, cambiar el destino. Por lo cual me retiré del trabajo con mucho sigilo, a pesar de las miles de tareas pendientes, me fui, me dirigí directo al bar.

Todo en el establecimiento sigue tal cual como lo recuerdo. Ahora no se si es como si estuviera en el ayer, no lo presiento así, solo veo el día de hoy como el presente. Me acerque a la vieja gorda que me atendió aquella vez.

— Le voy a BabyCrazy, quiero apostar quince mil —

— ¿Está completamente seguro? — Lo dice la señora mirándome directamente a los ojos —

— Si, por supuesto — Sin titubear acerque mi mano hacia ella. Se inclinó de nuevo, tomó mi pulgar y lo escaneo en su tableta.

— Tienes una cara de perdedor, espero que la suerte te acompañe — Esa última frase lo dijo de forma burlona. Le di la espalda y me senté en las gradas. No recuerdo tanta conmoción entre el público, estas personas están locas, no se cansan de gritar, su fanatismo ya sobrepaso lo enfermizo. Allí están los dos luchadores, uno al frente del otro mirándose, sin emitir ningún sonido. Esperan que el presentador de la orden de inicio.

Esta vez BabyCrazy no se colocó en seiza, simplemente se lanzó hacia FuriosDark. Los dos empezaron a intercambiar golpes, una cuantas patadas y el encuentro termina en menos de dos minutos. BabyCrazy está en el piso noqueado. No lo puedo creer mi única esperanza de poder salvar a mi hijo se ha esfumado. De allí salí corriendo. Sentí tal confusión, un dolor en el pecho tan grande, un miedo terrible.

Sin pensar, sin detenerme ni un solo segundo, llegue al muelle Celar. ¿Porque llegue aquí? No lo sé. Solo me deje llevar por el impulso del momento. ¿Será que la mejor opción es morir ahogado en el agua, quitarme la vida? Luego sentí una punzada eléctrica en mi espalda. Son los dos sujetos de traje. Están aquí. Las posibilidades en este tiempo han cambiado.

— Te has ido sin pagar tu deuda — Dijo el mismo hombre que agredió a mi mujer y mató a mi hijo. Obvio aquel desastre todavía no ha ocurrido. Este es mi momento de cambiar las cosas. Me lancé hacia él con todas mis fuerzas. Vi su bastón en alto, no pude evitar el golpe. Sentí un dolor y todo se volvió a negro.

— Por fin has despertado. Estás justo a tiempo para presenciar la ejecución de tal asqueroso renacuajo — Es la voz del sujeto en traje. Al escuchar estas palabras lo primero que vino a mi mente fue el rostro de mi hijo. Abrí los ojos de inmediato. Estaba allí, frente mío, de cuclillas, con una pistola en la cabeza.

— Por favor, no le hagas daño — Dije esto y luego extendí mi brazo derecho hacia mi pequeño.

— Por supuesto que le vamos hacer daño. En vista de que no tienes nada de dinero vamos a proceder — Dijo el mal nacido. Dos segundos después jaló del gatillo. Los sesos de mi hijo cubrieron toda la habitación, yo de la conmoción entre en llanto.

Creo que me desmaye. Al abrir nuevamente los ojos solo pude ver el cadáver. Me levante, busque a mi esposa por todo el departamento y no la encontré. Necesito la máquina del tiempo nuevamente. Todo no salió tal cual lo planificado. Necesito pensar nuevamente en este error. ¿Qué habré hecho mal? Los acontecimientos en este contexto se aceleraron mucho más de lo previsto.

Sin tomar cosa alguna como posesión, camine esa hora hacia las afuera de la ciudad, hasta llegar a la esfera. Introduce algunos dígitos sobre su superficie. La esfera se partió en dos. Entre, me senté sobre el asiento. Volví a introducir otros dígitos. La esfera empezó a temblar, de repente sentí como me halaban bruscamente hacia el suelo. Pude contar hasta diez y caí en un sueño profundo.

Parte III

Este tiempo empezó tal cual como el anterior. Pero esta vez no le dije al jefe acerca de la posibilidad de que alguien, alguna persona equis, pudo robar la máquina del tiempo. Quería concentrarme en los desenlaces del viaje anterior. No podría cometer el mismo error. Está en riesgo otra vez la vida de mi hijo.

El teléfono celular empezó a sonar.

— Nick necesito que te dirijas a mi oficina, ahora — La voz de mi jefe sonaba algo irritada. ¿Será que me descubrieron? ¿Pero cómo me van a descubrir si todavía no he cometido nada? En esa línea temporal era inocente. Llegué a la oficina, el jefe hace una señal para que me siente.

— Hemos constituido un equipo de cinco científicos para encontrar una razón lógica con respecto a la desaparición de nuestra unidad de desplazamiento. Los resultados indica que de hecho la unidad fue utilizada trasladándose de forma efectiva hacia otra línea temporal. Desde aquí hemos concluido que en estas instalaciones solo quince personas son capaces de cometer tal delito. Entre esas personas entra usted señor Nick –

Me han descubierto, la única forma es que otra persona pudo realizar un viaje, pero no con la máquina de esta línea, no, lo tuvo que realizar con la misma máquina que yo viaje. Es decir, encontraron la esfera en medio del bosque, o simplemente son conjeturas.

— ¿Me está acusando abiertamente de cometer este crimen? — Formule esa pregunta. Esperaba un si para yo de inmediato correr hacia la salida, escapar en un auto y dirigirme hacia el bosque.

— No, por supuesto que no señor Nick. Simplemente sospechamos de usted — Dijo el jefe sin titubear ningún momento. Luego agarro el intercomunicador y afirmó — Por favor señor González ya puede entrar a la oficina.

La puerta se abrió. Un sujeto alto en traje apareció detrás de ella. Era él, González, el asesino que le voló el cráneo a mi hijo. Me levanté de golpe. Mi cara reflejó una palidez nunca antes vista. La voz del jefe llamó mi atención.

— Señor Nick ¿Qué le sucede? Por favor siéntese — Tal cual como lo expresó el jefe así lo hice. — El señor González aquí presente va a realizar unas pruebas con usted. Es un examen, un sistema de detección de mentiras — Lo afirmó el jefe.

— Okey — Afirme esto y me senté.

— Por favor señor Nick colóquese estos guantes — González me extendió unos guantes plateados. No lo vi como una amenaza así que me coloqué cada uno de ellos.

— ¿Dónde estuvo anoche? — Pregunto González.

— En mi casa — Respondí sin titubear.

— ¿Alguna vez a entrado al laboratorio principal sin autorización? — Volvió a preguntar.

— No, absolutamente no — Respondí de igual manera.

— ¿Ha tenido intenciones de robar el equipo de desplazamiento? — Pregunto de nuevo.

— Nunca he tenido tales intenciones — Respondí, pero creo que esta vez sí dude.

González no volvió a preguntar, en cambio dijo: — Hemos terminado — Ya se puede quitar los guantes — Me quité los guantes y lo coloqué encima del escritorio.

— Bueno señor Nick, le agradezco toda su paciencia y colaboración, ya se puede retirar — El jefe lo afirmó de golpe dando una orden contundente. Me pare y apresuradamente me retire de la oficina. Algo aquí está mal, muy mal. No pude comprender la situación. ¿Como ese sujeto apareció en la oficina? ¿Como puedo ser posible que siga órdenes del jefe? Es evidente, hay una conexión entre las peleas de ese bar y esta empresa, o por lo menos el jefe está detrás de todo ello. Pensando de forma más objetiva, el jefe es el enemigo.

Claro, después de aquello fui directamente al bar y volví apostar. Volví apostar por BabyCrazy. Necesitaba ganar y ver la conexión que existe entre las peleas y el jefe. BabyCrazy empezó la lucha sentado en seiza, por un momento pensé que ganaría, pero FuriosDark se adelantó lo suficientemente rápido y atravesó su pecho con el brazo. Volví a perder la oportunidad de salvar a mi hijo, ahora no sé qué hacer. Me aleje corriendo. Fui directamente al departamento. Busque a mi niño. Todavía estaba con vida.

— Ponte unos zapatos, nos vamos ya — Pobre, su cara de confusión no tiene precio, de igual forma me obedeció sin dudar.

Corrimos a alta velocidad en mi coche. Nos dirigimos hacia el bosque justo donde se encuentra la esfera. Nos detuvimos en el camino. Para poder llegar a la esfera es necesario caminar entre los árboles. Nos deslumbró varias luces de unos camiones. Allí me percate que nos estaban persiguiendo. Tomé a mi hijo entre los brazos y empecé a correr. Luego de cinco minutos y con un cansancio descomunal logre ver la esfera. Escuché mucho ruido entre el bosque, entre en pánico y volteé. Varias personas uniformadas de forma militar me apuntaban con sus rifles, pero aun así yo mantenía gran parte de la distancia. Faltaban algunos metros para llegar a la esfera y ocurrió lo inimaginable. Estaba empapado en sangre, me detuve por un momento para determinar que mi hijo no estaba respirando. Me detuve, le tomé el pulso, no encontré señal de vida.

Creo que en ese momento grite con todas mis fuerzas o en realidad no, es que también las balas rebotaban sobre la esfera, de tal forma me atormentaba mucho más de lo que estaba. Entre en la esfera para dejar que ella continuara su trabajo.

Parte IV

Perdí el sentido del tiempo. Gracias a Dios no perdí el sentido del espacio. Si esto último me faltara no podría encontrar el siguiente punto de destino y de esta forma todos mis viajes no hubieran ocurrido. Siento como si me quedara sin alma. Antes, mucho antes de entrar por primera vez en esa esfera, mucho antes de que mi vida fuera una desgracia sentía la sensación de libertad, estaba feliz. Ver de forma consecutiva al amor de mi vida en una desgracia total me rompió el alma. Ver la muerte de mi hijo una y otra vez sin parar me mato. No sé exactamente cuando este ciclo se rompió, solo sé que en algún momento me rendí, deje las cosas tal cual deberían ocurrir. Este poder de manipular el espacio y el tiempo es demasiado para mí.

Parte VI

Introduje otros códigos en el panel. Esta vez decidí huir a un lugar donde la humanidad nunca llegaría, el fin de todos los tiempos. La esfera se acercó hacia un planeta gigante. Fue atrapado por su gravedad y poco a poco caímos en la superficie. Si mis cálculos han fallado al abrir la esfera quedaría muerto al instante, si no, podría sobrevivir en este planeta alrededor de un mes, justo lo necesario para estar listo antes de mi muerte.

Este viaje lo preparé, traje una vestimenta especial para el frío extremo y reservas de comida. La esfera realizó su típico sonido ante de abrirse en dos. Lo confieso, si sentí algo de pánico, pero pude sobrevivir. Creo que un mes es suficiente para ver el fin del universo. Llegue a la línea máxima donde justo ningún tipo de vida puede sobrevivir, por lo menos mi tipo de vida, por lo menos este cuerpo tan débil e insignificante. Ver el universo en agonía me recuerda lo inútil y diminuto que fui.

Exactamente no sé cuánto tiempo transcurrió desde que llegué allí. Se que ya estaba muy cansado, de hecho, falto de energía. Justo en ese momento cuando casi no podía mantener los ojos abierto una luz me deslumbró. Era un aparato que se posó sobre el terreno a unos cuantos metros. La lógica me decía que la única forma que una tecnología ajena estuviera en frente de mis ojos en este lugar, es que ese aparato era una unidad de desplazamiento. Tal cual como la esfera. A partir de aquí no pude cerrar nuevamente los ojos, tenía la mirada fija en aquel instrumento. Este se abrió en dos y pude ver como salía un ser humanoide. Digo un ser porque hasta el momento no estoy seguro si es humano o no. Se acercó con mucha lentitud.

— ¿Nick quieres que te ayude o decides quedarte aquí?, niega con la cabeza si quieres quedarte — Su voz era angelical, era como si estuviera escuchando la orquesta más hermosa, un sonido supremo. Yo negué con la cabeza, quería morirme.

— Has decidido morir, si es así escúchame con mucho cuidado — Este ser afirmó lo anterior y luego se sentó al frente mío — Como podrás ver el universo se expande de tal forma que no es capaz de sustentar vida o la vida no es capaz de seguir en un universo tan agotado. Tus cálculos fueron correctos, ahora estás justo en el momento donde la última vida ha dejado de existir. A partir de ahora solo queda frío, soledad y oscuridad. Hace 500 años la humanidad se empezó a preocupar sobre esto y retomó las investigaciones sobre los saltos temporales. Descubrió que haces millones de años en la órbita del planeta tierra se trazó más de 100 caminos hacia otros universos. Eran 100 formas de escape para la humanidad. Todas estas vías fueron creadas por ti. En sí fueron más de 100 intentos de salvar a tu hijo y ninguno con éxito. 100 veces fallastes, 100 veces murió tu hijo para que la humanidad siguiera su curso —

Me abalance hacia el ser, quería seguir viviendo, quería volver a ver a mi hijo.

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Amor a lo artificial

Como los enigmas del amor no fueron resueltos, la humanidad optó por crear un amor artificial. Un amor perfecto sin dolor y sin pérdidas.

La cola hacia la farmacia es inmensa. Ya tengo mas de 5 horas de pie bajo este maldito sol y falta dos horas más para que se oculte. Hoy la ciudad amaneció seca. El pavimento brota vapor, el calor lo sientes tanto por las plantas de los pies como en el coronilla de la cabeza. Hoy mi paciencia está puesta a prueba. Y pensar que esto, que al final de esta travesía podré solucionar un problema en mi vida, quitarme todo ese dolor que tengo en el alma, ocasionado por una obsesión hacia Evelyn. Hice de todo, le di la vuelta al mundo, renuncie a mis sueños, solo para estar un instante con ella. Pero no, las cosas no salieron como quería, simplemente ella agarró sus maletas y se fue sin decir nada. Es que su rostro hace meses lo decía, su ausencia de expresión, su falta de sonrisa. Ahora prefiero arrebatarme este dolor de golpe.

Llegó mi turno. Siento algo de miedo, me tiembla las manos, pero no se porque me siento así. No se si es por la inyección o por perder la facultad de amar. Mi vecino y su pareja se inyectaron, desde entonces no escucho las discusiones, a cambio se oye mas seguidos los gemidos de su esposa. Si es así, si es por eso, para que Evelyn pueda ser feliz todas las noches o por lo menos una vez a la semana, lo voy hacer, lo voy a intentar, sabiendo aún que no hay vuelta atrás.

Desperté en mi cama y mi ex esposa Evelyn estaba al lado, algo preocupada. Tome la iniciativa de inyectarme sin consentimiento de ella.

– ¿No crees que es enfermizo lo que acabas de hacer? – Dijo Evelyn. Su mirada es penetrante, me siento juzgado, pero en realidad no me interesa.

– No, para nada, lo hice por mi, para acabar con este dolor – Mis palabras salieron solas, secas, hasta yo quede sorprendido del tono de mi voz, uniforme, sin altos ni bajos.  

– Si es así me alegro por ti, me tengo que ir – Dijo ella.

Antes que se levantara tome su mano lo más rápido que pude, fue una reacción automática, sin pensar. – No te vayas –

– Lo siento, aunque tomarás esta decisión las cosas no han cambiado entre los dos – Sin decir nada más se fue. Le agradezco mucho por ayudarme, cuidarme después de inyectarme, pero si deseaba que se fuera.

¿Que tanto he cambiado después de esa inyección? Lo voy a poner a prueba.

Evelyn es una mujer de 35 años, altura promedio, piel blanca y pálida. Le encanta ir al trabajo en tacones negros y marrones oscuros, complementar  con minifalda negra, blusa blanca, cartera negra, peinado sencillo y un maquillaje bien trabajado. Su cuerpo es muy sensual, de resto no me molestaba su ausencia de color en la piel, era blanca con pocas tonalidades rosas. En sí muy bella. Ahora tengo en mi mano los beneficios de esta droga, droga legal: “La química del amor será reducida en lo más mínimo posible, dando oportunidad de segregar al cerebro otras sustancias positivas. El dolor del amor será eliminado completamente de tu sistema” En vista de esto decidí vigilar, observar cada uno de sus movimientos, quiero saber como transcurre su nueva vida. Solo pasó 17 días, lo suficiente para dejarse coger por otro hombre. Estoy aquí en la azotea de un edificio mirando casi directo al departamento de Evelyn. Por la ventana no puedo observar nada, las cortinas cubren la visión, pero eso no es problema, hace dias instale mini cámaras por toda su morada. Estoy viendo la acción en vivo y directo desde mi computador portátil. A los minutos me di cuenta que no sentía nada, ni rencor, ni lastima, ni dolor, ni una erección. No sentía absolutamente nada.

 

Ahora puedo concluir que la inyección tuvo efecto. Tome mis cosas y me fui con un aire de tranquilidad.

Este es mi maldito trabajo. Todos los días llegan máquinas para reparación. Mi taller o mejor dicho el taller que me asignó la oficina es pequeño pero tiene todas las herramientas para poder trabajar. A ellos le conviene que tenga las herramientas adecuadas, les conviene que haga bien el trabajo, pero solo eso, de resto nada más le interesa, solo acumular dinero. En realidad soy ingeniero en robótica, pero como hay muchos profesionales y pocas vacantes del área, solo pude encontrar este trabajo. En raras ocasiones llegan robots para reparación, es allí cuando me alegro, cuando mi rostro cambia a bien.

– Este modelo tiene fallas, no sigue el patrón de órdenes que fue asignada, pero igual creo que no fue creado para esta función – Dijo Anlly, ella se encarga de buscar los clientes y transmitirme a mí los requerimientos.

– En efecto este modelo no fue creado para ello, voy a escanear su disco debe existir algún archivo de funcionamiento y allí veremos – Al decir esto Anlly sonrío, me miró fijamente a los ojos, me extendió el informe del cliente, lo tome pero su mano muy sutilmente toca la mía, busqué su mirada pero ella volteó rápidamente la vista.

– Me tengo que ir, hablamos luego – Esta vez si me miro fijamente a los ojos. ¿Puede ocurrir algo entre los dos? ¿Es correcto estar con un chica que sea 15 años menor?

Ya acostado en mi pequeña habitación, mirando el techo incoloro, reflexione acerca de Anlly. Si de verdad pueda ocurrir algo con ella debería escribirle de una vez y no dejarlo para más tarde. Es que las mujeres son como las olas del mar, tienes que aprovechar el punto más alto que puedan alcanzar, después la ola al llegar a la orilla pierde su fuerza y no vuelva a ser la misma. Si quisiera domar otra ola tendría que esperar en la orilla sin tener la certeza de cuándo será marea alta y los vientos actúen con violencia. Le escribí, su respuesta fue si.

Durante estos seis últimos meses todo fue perfecto, en la tercera salida tuvimos sexo y a partir de allí se originó un compromiso, es que deseo decir algo mal, algo malo de la relación, pero no me puedo engañar a mi mismo, en realidad estoy sorprendido que las cosas están saliendo bien. No es porque Anlly sea la mujer perfecta, de hecho vi muchas fallas en ella, detalles como por ejemplo dejar la puerta del baño abierta mientras hacía sus necesidades, se que algunas parejas tienen esto de costumbre, pero a mi me disgusta, lo veo de mala educación. Lo hable con ella, lo entendió y nunca volvió a dejar la puerta abierta. La relación surgía con total normalidad.

Esta noche estoy solo, Anlly fue a salir con sus amigas. Me fastidia estar en tiempo de ocio, no se que hacer. Estoy viendo la laptop por el rabillo del ojo. Me levanto de la cama, me siento frente al computador para encenderla. El logo del sistema pasa de forma veloz, no puedo detallar los detalles. Estoy en mi sesión, veo cada icono del escritorio. Allí está la aplicación de las cámaras espías. ¿Que tiene de malo darle doble click? Sin pensarlo dos veces procedí. La ventana abrió y de una cargo todas las vistas de las cámaras. Encontré a Ella en su habitación, se ve un poco desanimada, parece que ha perdido peso. Empieza a llorar. Se calma y a los cinco minutos entra su amante. Discuten, él la golpeó de tal forma que una línea de sangre tiñe la pared. Quedé en shock, no puedo creer que esté sucediendo esto. Estoy sorprendido, no por el hecho de dejarse golpear si no, de tener tan baja autoestima y aguantar las porquerías de un desgraciado. ¿Qué puedo hacer ahora? Mejor me quedo tranquilo, ya esos no son mis asuntos. Anlly llegó, aunque estaba medio dormido y el computador apagado pude sentir cuando se acostó sobre la cama.

 

Anoche vi como golpeaban a Evelyn, a partir de allí he estado pensado mucho sobre ese asunto. No puedo quedarme de brazos cruzados, pero mi estado, la nueva sustancia que recorre mi sangre, me quita energía, es como si me arrebatará toda potencia con la capacidad de hacer algo por ella. Pero Evelyn es mucho más que un recuerdo, una historia o un ex amor, es una persona que está sufriendo, no puedo quedarme tranquilo sin hacer nada.

En la mesa de la sala de estar veo un folleto con rótulos muy grandes que decía: Vuelve a sentir amor, nosotros tenemos una nueva dosis. Según, con lo poco que pude leer y entender, existe otra dosis donde se regenera toda la química del amor a un estado original y puro. Si es así podría llegar a sentir algo nuevamente por Evelyn, y esta vez pena o rencor. Telefoneé el número y me atendió un operador:

– ¿Me puedes decir nuevamente la dirección para escribirla?, por favor – Pregunte.

– Marlin 145, oficina 4B – El operador responde con un tono de fastidio.

– Muchas gracias, solo tengo otra duda, ¿Cuánto tiempo pasará para volver a la normalidad? Es que estoy algo urgido – Volví a preguntar.

– Podemos incrementar la dosis y así hará efecto mucho más rápido – Escucho esa voz metálica que sale del mi teléfono móvil.

– Si, quiero proceder de esta última forma –

– Costará el doble, ¿Está de acuerdo? –

– No hay problema, tengo el dinero – Terminado esto colgué.

Al salir de la consulta me sentí muy débil, baje lo más rápido que pude hacia la calle. Esperé un taxi y entre. Esté me llevó a la casa, pero creo que me quedé dormido dentro del auto. Es que el chofer empezó a decir: – Levántese, ya hemos llegado – No sé cuánto tiempo tome para llegar del auto a la cama, pero he despertado, creo que dormí algunas horas, aún así necesito algo para comer.

Ese robot que trajo Anlly hace meses fue abandonado por el cliente, no lo solicitó de vuelta. Lo examine detalladamente, es un humanoide, un modelo antiguo, tan antiguo que en su disco no está incrustado las leyes de la robótica, así que podría agredir personas. Re instale el sistema, baje una versión pirata de la web profunda. Según incluye paquetes de mercenario y sicariato, tal lo que necesito. El sistema me pidió los datos del objetivo o en este caso del desgraciado que está golpeando a mi ex. El último paso para la configuración tenía dos opciones: Aniquilación o inmovilizar. Seleccioné la segunda. Estas configuraciones fueron sencillas, pero el robot le faltaba una pierna, reconstruirla me toco una semana. Su apariencia tocaba lo moderno, tenía equilibrio entre cada una de las partes de su cuerpo, pero la pierna pareciera sacada de una bodega de hace 50 años, es que no coincidía para nada del resto de su cuerpo, aún así es funcional.

Llegué a la azotea justo a las veintiún horas. Al robot le ordene que se quedará sentado justo al frente del edificio. Evelyn estaba en la habitación. El mal parido entró al edificio, vio al robot de reojo, no lo tomo en cuenta. Encendí las cámaras. Observe como Ella hablaba con él, era una conversación algo acalorada, pero no imagine que el desgraciado empujara a Evelyn hacia la pared. Y esto terminó de detonar mi ira. Pulse el botón de ejecutar, fue algo instantáneo, impulsivo.

El robot se acercó hacia la puerta del departamento. De un solo golpe la partió en varios pedazos. El amante de Evelyn está en la habitación, ese ruido lo alarmó de tal forma que salió corriendo para la sala principal. Recorrió con su mirada cada esquina pero no percató que un puño metálico se acercaba hacia su rostro. El golpe no es suficiente para noquearlo. El robot intento de nuevo pero esta vez se dirigió hacia el estómago. Aunque el amante soltó algo de aire y se retorcía del dolor logró tomar nuevamente una postura de combate. El robot da un giro, con su pierna anticuada y reconstruida acierta una patada justo al cuello del amante.  De este reventó todas las articulaciones dejándolo sin vida en el suelo. Fue un desenlace no pensado, algo que no fue programado o configurado anteriormente, es que un amor así no funciona.

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Esa silueta de niña

Desde pequeño siempre he sido una persona tímida y callada. Recuerdo una tarde soleada cuando mi maestra de primer grado le dijo a mi madre: “Su hijo necesita terapia con una psicopedagoga, hasta que pueda hablar sin temor”. Eso lo escuche, pero para un niño de esa edad esas palabras no tiene ningún sentido, solo me concentré en seguir rayando la pizarra con aquella tiza áspera y seca, no sabía que estaba rallando, solo me emocionaba cada movimiento y trazo que aparecía de forma milagrosa sobre la superficie.

No estoy claro cuánto tiempo corrió después de esa conversación. Es como si de un día para otro me encontrara en una nueva escuela, con una nueva maestra. También recuerdo que todos los lunes dejaba de ir a clase para ir a esas terapias. Recuerdo un señor gordo, con bigotes gruesos detrás de un escritorio, siempre le preguntaba a mi mama como están las cosas y siempre mi mamá decía que bien. Eso era la única conversación que tenían entre ellos. Ahora, a mi edad pienso que ese señor era el psicólogo de la institución, el encargado de ver algunos pacientes (en mi caso no se si llamarme paciente), y supervisar los avances de los mismos. Esos lunes asistía a varias terapias, una era de conversación, con el objetivo de mejorar mi habla. La doctora o maestra me colocaba una paleta de madera debajo de la lengua, me obligaba a repetir varias sílabas. Hacia ese ejercicio también en casa, pero a diferencia de esta doctora, mi mamá colocaba leche en polvo debajo de mi lengua, era divertido, porque tratabas en lo posible para que la saliba no se mezclara con el polvo, de esta forma duraba más el sabor, pero para ello tenía que pronunciar bien las palabras. Un día fuimos a un local cerca de casa, entramos a un consultorio, una persona vestida en blanco me inyecto, me dijo que abriera la boca lo mas que pueda, que colocará la punta de la lengua en el paladar. En pocos segundos el sujeto introdujo unas tijeras y cortó un pedazo muy pequeño de carne. A partir de ese día las terapias improvisadas de mi madre dejaron de suceder.

Otra terapia que asistía los mismos lunes, eran las mejores, no por las actividades, sino por una niña. Era de piel clara, ojos negros, piel liso y negro. Era un ser simple, pero en ella podía ver un mar de perfección, y de hecho lo era. ¿Qué niña a esa edad, con esas características y con esa sonrisa tan inocente no podría serlo? Pero yo no pensaba en su edad, ni en su inocencia, solo pensaba en lo admirado que quedaba al verla. Nunca comprendí el objetivo de esas terapias, capaz solo existió por hecho del destino, para conocerla a ella. De alguna forma mi mama y la mama de ella mantenían conversaciones. La niña y su madre vivían una estación de diferencia donde nosotros vivimos. Solo por ese hecho nos íbamos los cuatros juntos en tren. En esos viajes me quedaba callado y la miraba durante todo el trayecto, ella se  acostumbro a eso, de hecho de vez en cuando me sonreía, pero muy rápidamente miraba hacia otro sitio.

Ese lugar de terapias era una casa de dos pisos. En la parte trasera había un jardín con algunos columpios. Una mañana estaba con mi madre pasando el momento, jugué mucho tiempo en los columpios, al cansarme me senté sobre la hierba, de repente y por sorpresa apareció esta niña con un carro de juguete entre sus manos. Me lo entrego con la misma sonrisa inocente, yo lo recibí con gusto y me quede mirándolo por buen rato, era amarillo, de metal con ruedas negras de plástico.

No puedo decir si el juguete me gusto o no. No lo recuerdo, tampoco recuerdo si estaba feliz con el mismo. Pero si recuerdo esto: Me encontraba solo en la habitación donde hacía las terapias con objetivo dudoso y misterioso. No se porque estaba solo, tampoco se por que a los minutos estaba acompañado por la niña jugando las escondidas. Corríamos de un extremo al otro de la habitación, el espacio gigantesco nos lo permitía. Ella empezó a contar, creo que de hecho a esa edad no sabíamos los números, pero si pasaban los segundos, lo suficiente como para esconderse en un buen lugar. Yo me escondí debajo de un escritorio a un extremo de la habitación. Ella empezó a gritar mi nombre, lo pronunció varias veces seguidas sin detenerse. Al instante apareció gritando “Te encontré”. Como ella vio que me quede callado mirándola y no realice ningún movimiento, se sentó justo al frente mío, nos quedamos mirándonos, le tomé una mano, era pequeña, tierna y suave. Y sucedió lo más mágico, espectacular y sorprendente. Me beso. Sentir sus labios fue encontrar una parte en mi que hasta ahora no he perdido. Este fue el regalo más grande, imperecedero e invaluable en toda mi vida. El sentido de amar, la conciencia y necesidad de estar con alguien de forma desinteresada para hacerla feliz. No conté el tiempo que duramos debajo de ese escritorio, luego no supe más nada de ella, no se cual era su nombre.

Al pasar los años pensaba en ella. Pensaba en esas escenas, en esos hechos imborrable de mi memoria. En los momentos de soledad, la recordaba y de alguna forma no me sentía tan solo, pero de vez en cuando mis lágrimas salían por si solas. En mi plena juventud conocí una mujer, de piel blanca, ojos negros, pelo liso y negro. Su rostro contenía una sencillez imaginable. Era hermosa. Contuvimos pocas conversaciones, nunca llegamos a hacer amigos, nunca salimos juntos, es que de alguna forma me recordaba a la niña. Después de mantener una llamada telefónica con ella, me senté en mi escritorio, encendí la lámpara y escribí:

Esa silueta de niña

Facciones de princesa.

Manos de fragancia.

Diminuta flor.

Cascada espléndida.

¿Quién evitará chapuzarse en tus encantos?

Deseos de contemplar tu aroma.

Ganas de acariciar tus valles.

¿Quién sería ese irrealista?

Ese perfeccionista.

Pensador y encantador.

¿Cuánto tiempo consagró para imaginarte?

Aunque seas una niña,

mi respeto se arrodilla ante ti,

mi admiración queda boca abierta.

Derramada está la perfección,

desbordada sobrenaturalmente.

Mi segundo enamoramiento ocurrió muchísimo años después. Cuando conocí a Anabel era una mujer desarreglada, mal vestidas, con zapatos rotos y sucios. Siempre en clases se sentaba en el suelo aunque existía muchos asientos disponibles. Era rebelde con las asignaciones de los profesores. Llegaba tarde a todas las clases. Podríamos decir que era un desastre y todo el mundo la tenía como loca. Casi nadie se acercaba a ella, pero yo sí me acerque. Tenía curiosidad de escuchar su voz muy cerca a mis oídos,  y para nada me arrepiento de ello. Su voz era dulce, estaba cargada de niñez, pero de una niñez rebelde. Esto comparado con su mal pose y comportamiento era una diferencia de la tierra al cielo.

A partir de allí andábamos juntos, en los pasillos, en las clases, a los alrededores del campus. Nos convertimos en buenos amigos, en seres inseparables. Hablaba de ella con mis amigos, ellos me decían que me enamore, yo decía que eso era imposible, no sentía nada, pero algo si sentía cuando estaba con ella, me sentía feliz, en esos momentos junto a ella quería que el tiempo se detuviera por completo. Esto se lo dije, de forma clara y sencilla. Pero el hecho de declararme no cambió nada. Todo marchaba como antes, sin ninguna novedad. Hasta que un viaje hacia las montañas lo cambió todo.

Alquile una cabaña por un fin de semana en las montañas. Para ese entonces trabajaba de mesonero en un restaurante japonés. Atendía a los clientes con un elegante hakama de color azul oscuro. Al principio los saludaba en japonés, a la mayoría les gustaba esa atención, muy pocos me seguían la conversación en el mismo idioma, por lo general estos clientes se volvían mis amigos y poco a poco con el tiempo estableci una red muy amplia de contactos. El hecho es, que con esto ganaba modestamente mucho dinero. Alquilar la cabaña y prepararla para Anabel no fue un gasto mayor. La alquile sin consultar a ella, estaba 100% seguro que les gustaría la idea y así fue.

Llegamos muy temprano alrededor de las once de la mañana. Entre los dos preparamos el almuerzo. Verla cocinar me daba una sensación de alivio, es que estas al lado de la persona que quieres estar y es como si estuvieras completamente seguro que nunca se va a ir. Comimos, compartimos anécdotas personales. El ambiente y el momento no cambio nada entre nosotros, nos seguimos viendo como amigos, esto me empezó a molestar un poco. Quería estar más lejos, llevarla a lugares inesperados para nunca volver, para desconectarnos del mundo. Al terminar recogimos y limpiamos todo, después le sugerí salir un rato, seguir el camino cuesta arriba y ver el jardín de piedras, a ella le gusto la idea. Duramos mucho tiempo en el jardín, vimos rocas de todo tamaño color y forma. Yo no dije muchas palabras. Ella me pregunto que pasaba, le dije que quería regresar a la cabaña y hablar un rato. Ella asintió. En la cabaña nos sentamos sobre la cama. Ese día ella estaba muy sumisa, por lo general es terca y nunca acepta órdenes de nadie, pero ese día confió en mí y se dejó llevar. Dejó que la besara. Fue un beso largo y pasional, fue nuestro primer beso. Pero fue extraño, una barrera entre nosotros se rompió dejando suceder lo impensable.

Metí mi mano bajo su blusa, desabroche su brasier, este cayó de forma ligera al igual que sus senos. La besé desde la frente hasta el orificio de su ombligo. No podía detenerme, desde hace meses la deseaba de esta manera y ahora no quería detenerme, quería continuar hasta que el tiempo y el espacio dejará de existir. Ella tomó mis manos y las alejo, se separo de mi y se quitó los jeans. Se quedó totalmente desnuda. Se recostó boca abajo. Espero hasta yo también quedar desnudo. Pase mi mano sobre su espalda, llegue a sus tiernas nalgas. Sus pies se balanceaban sobre el aire de un lado a otro. Tome unos de ellos y los bese, bese cada espacio entre sus dedos, de esta forma baje hasta llegar nuevamente a sus nalgas. A partir de ese momento solo supe que estaba dentro de ella. Ella empezó a llevar el control de mi existir.

Seguimos siendo amigos. Nunca tuvimos una conversación acerca de nuestra relación especial. Nunca hablamos de nosotros. Pero seguí estando dentro de ella y en cada ocasión me perdía más y más. Me sentía feliz, me sentía completo y seguro, tanto asi que compre un anillo de bodas.

Antes de hablar con Anabel necesitaba tiempo para pensar, para buscar las palabras adecuadas. Por eso me fui a un café. Pedí un capuchino y un dulce de leche. Casi al llegar a la mitad de la taza la vi a ella. La misma sonrisa inocente, la misma silueta de niña, pero se le han sumado los años igual que a mi. No podría creerlo. Ante mis ojos estaba aquella niña por la cual lloré y pensé por muchos años. Luego la olvidé por algún tiempo. Estaba allí frente a mis ojos. Tenía que acercarme, hablar con ella y estar completamente seguro de su identidad. Y me acerque lo más tranquilo posible.

— ¿Puedo hablar con usted por un momento? — Esas palabras me costaron una brutalidad decirlas. Me miró, sonrió y dijo:

— Por supuesto. ¿En qué puedo ayudarle? —  

— ¿Cuando estaba pequeña usted asistía a unas terapias de lengua al oeste de la ciudad? —

— Si —

— ¿Y las terapias eran todo los lunes?–

— Si — Al escuchar ese segundo “si” meti mi mano en el bolsillo, saqué el carro de juguete y lo coloque sobre la mesa. Ella al mirarlo se le aguaron los ojos, se llevó las manos hacia la boca y pronunció mi nombre. Una lágrima recorría su mejilla derecha. Al instante supe que debía tomar una decisión, devolver el anillo o seguir el plan original. Deje que el amor lo decidiera.

Escrito por Moisés Contreras
@moiselias

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Guacamayo Azul

comic en chile

Se volvió simplemente algo normal, miles de motorizados, transeúntes, automóviles, todos seguidos por una manada de guacamayas. Hasta los indigentes tienen sus propias manadas, para comer sus huevos o simplemente preparar un sancocho a la orilla del Río Guaire. Es evidente, algo está sucediendo. Tenemos la capital de un país petrolero convertido en un nido de guacamayas. Tenemos a los políticos escupiendo mentiras a la gente, como si todo fuera normal. Tenemos un “héroe”, no de aquellos que usan mallas, y los interiores a la vista de todo el mundo, no, este “héroe” simplemente agarro un palo de escoba y se puso a espantar guacamayas como moscas en una tarde soleada sin aire acondicionado. Así corrió todo una cuadra, llegó a la plaza Bolívar, regresó por la misma calle hasta su casa. La gente lo miraba, comentaba lo loco que podría estar. Nada cambió, las guacamayas siguieron dominando el barrio, él siguió frustrado por estas bestias.

Heberto trabaja en el Ministerio del Amor y la Conciencia Popular. Todos los días llegaba  unos quince minutos antes de lo señalado por el horario. Prende la cafetera y toma un rico café con leche. Esta acción siempre lo inquietaba porque nunca le quedaba igual al de su madre, pero no tan horrible como lo prepara su mujer. Ese punto intermedio entre lo mediocre y la excelencia, lo hacía sentir con total conformidad. Así se sentia a lo largo de todo el día laboral. No odiaba su trabajo, pero tampoco lo amaba. Solo encontró un punto de conformidad y allí se quedó.

Se sienta en su puesto, enciende el computador personal y espera el arranque del sistema operativo. Su vista queda clavada en el símbolo de carga. Un ruido metálico lo distrajo. Es un guacamayo de tamaño medio que se posó sobre el borde de su cubículo. La mirada de Heberto se transformó en total odio. La mirada del guacamayo hacia Heberto es de total ingenuidad. Inclina su cuerpo hacia delante y levemente gira la cabeza. Si antes el nivel de ingenuidad era bajo, por esta acción se convirtió en total absurdo. Heberto quiere golpearlo, dejarlo medio muerto, ayudarlo a sanar, para luego volverlo a golpear. Así es su odio, pero todavía no había llegado la gota de agua que podría derramar el vaso.

-¿Quien dejo entrar a este animal? –  grito  Heberto.

Total silencio. Heberto volvió a gritar. Nada, todo en silencio. Se levanta de la silla, espanta al guacamayo con un pedazo de periódico y este vuela hacia la sala de conferencia.  Heberto lo sigue con paso apresurado. En la sala encontró la ventana abierta de extremo a extremo y una docena de guacamayas haciendo interacción social entre ellas, nada de amoríos, solo limpieza cuidadosa del plumaje, intercambios de frutos secos, pequeñas anécdotas de vuelos y otras cosas.

– Buenos días Heberto ¿Puedo ayudarte en algo?- Heberto conoce esa voz, es la Señora patas flojas. Le decían así por su manera de caminar. Adelantaba un pie lo más que podía y el otro lo dejaba arrastrar.

-No señorita Méndez, todo está bajo control- Dijo Heberto. No podía hacer algo al respecto. Ella es la esposa del jefe, del jefe de su jefe que a la vez es el bisnieto del Ministro. Heberto regresa a su puesto, con el sentimiento de odio mezclado con desilusión. Todavía el símbolo de carga seguía en el computador.

Una y treinta de la tarde, hora de almorzar. A penas hace una hora el sistema operativo arrancó con total normalidad. En ese tiempo que comprendía entre tres horas y tres horas y media Heberto no realizó nada interesante. Dio vuelta a la silla, se preparó otra taza de café, fue al baño tres veces. Una para orinar, otra para confirmar si la sensación de orinar era del todo cierta y otra para cepillarse los dientes. Todo esto mientras ese símbolo de carga se llenaba con toda la lentitud existente.

Relato corto de ciencia ficción: guacamayo azul

La hora del almuerzo es anunciado por un pequeño pitido, unos cuantos hacen caso omiso, otros igual que Heberto, se dirigen hacia el comedor. Apenas Heberto abre la puerta escucha varias risas femeninas e infantiles, gestos de exclamación y sonidos guturales de excitación. Las chicas más hermosas del piso están allí, sentadas alrededor de la mesa, atentas a cada movimiento de un guacamayo adulto, con plumaje abundante, brillante, colorido, mucho más del promedio. Heberto se sienta dos mesas más allá, pero justo al frente del guacamayo. Mala elección. Con ese punto de vista, la luz del sol pega en el espalda del guacamayo dándole una sensación de divinidad. En un momento inesperado, el guacamayo alzó su ala izquierda, ella crea una sombra en todo el comedor, las mujeres más bellas del piso hacen muecas de admiración. A raíz de esto Heberto nunca quito la mirada del guacamayo durante todo el almuerzo. Un vena en su ojo derecho explota, mitad del ojo queda de color rojo. La mitad de su visión se nubla. Heberto termina de comer.

El guacamayo sale volando por la ventana. Las mujeres más bellas del piso salen del comedor haciendo comentarios  y a la vez ignoran todo a su alrededor. Heberto intenta comprender el porqué del sentimiento de envidia, él está casado, pero también entiende que no está felizmente casado. ¿Será porque no ha podido generar un orgasmo a su mujer durante estos últimos meses? ¿Cuál es la relación de esa verdad con el sentimiento de envidia? Entre tantas preguntas y varios análisis lógicos, la vena del otro ojo le explotó.

Heberto regresa a su puesto de trabajo, su computador está apagado, ha sido desenchufado. Heberto enchufa y vuelve a encender. El símbolo de carga vuelve a llenarse con toda la lentitud existente. Heberto se prepara para perder las siguientes tres horas y media de trabajo.

Relato corto de ciencia ficción: guacamayo azul

El pitido suena anunciando la hora de salida. En este momento todo el mundo sale en fila uno detrás del otro. Luego de dos minutos, las puertas del edificio fueron cerradas y Heberto está en el estacionamiento encendiendo su automóvil. Pero lamentablemente no encendió al primer intento, ni al segundo, ni al tercero. Encendió al sexto justo cuando una guacamaya aterrizó sobre el capó. Heberto acelera el motor en modo neutro con la intención de espantar al ave. Nada, el ave sigue sobre el capó. Heberto aumenta las revoluciones, la guacamaya empieza acicalarse. Heberto rompe en rabia y sin pensar pone primera. La guacamaya emprende vuelo, el automóvil estrella contra el Jeep Cherokee último modelo del esposo de la señora patas flojas. A la camioneta se le desprende las ruedas y el parachoque se parte en dos, pero el Corolla Toyota del año ochenta de Heberto solo perdió un pellizco de pintura. Es importante recordar, que todos los modelos Cherokee después del dos mil fueron armados como piezas de lego y pegados con saliva de loro. Heberto lo sabe y claro no tiene la culpa de tal desastre, también recordó que en el estacionamiento no hay cámaras de seguridad, por lo tanto metió retroceso, enderezó el Corolla y salió con total normalidad.

A cinco cuadras del edificio hay un semáforo. Heberto se detiene por motivos de la luz roja. En esta ciudad, hace tres años, en todos los cruces e intersecciones, se pintaron post lineas peatonales. Y en algunas avenidas post post lineas peatonales. Esto con el objetivo de que los automóviles no se detuvieran sobre las líneas peatonales tradicionalmente establecidas. La idea surgió dentro de un grupo en una red social populosa, la cual no vale el mínimo esfuerzo mencionar. La idea fue tomada como burla, absurdo e idiota. Un día cualquiera, un alcalde del interior del país leyó el comentario, aplicó la idea en el pequeño pueblo que administraba y al pasar el tiempo funcionó. Así, poco a poco se aplico en todo el país. El porcentaje de accidentes de tráfico disminuyó de forma significativa.

La frustración de Heberto había bajado un poco, pero aumentó al instante cuando justo en medio de la post línea peatonal cruzaba una vieja en andadera, seguida a pie por cinco guacamayas. La luz cambia a verde, la vieja está al frente del Corolla, las guacamayas la siguen. Heberto quiere pasarle por encima, pero el simple hecho de pisar la post línea peatonal cuando hay transeúntes es considerado un crimen. Toca la bocina una y otra vez. Las aves cambian el ritmo de caminar de un lado al otro, cuando la primera de la fila se inclina hacia el lado derecho la de atrás se inclina hacia el lado izquierdo, y así hasta la última. La anciana por fin puso un pie sobre la cera, lentamente coloco el otro, las guacamayas se retiran tomando vuelo. Heberto está a punto de arrancar cuando el semáforo cambia a rojo. No puede hacer absolutamente nada, solo esperar que la suerte le vuelva a dar al verde.

Relato corto de ciencia ficción: guacamayo azul

Podemos decir que a partir de ahora Heberto tuvo un poquito de suerte, porque llegó al mercado popular sin ningún inconveniente. Tiene en mente comprar varias papas, cebollas, ajos, tomates, ajo porro, y otras matas nutritivas. Ya con algunas bolsas en mano, pasa justo al lado de un puesto de semillas. No toma atención de cada unas de las guacamayas que estaban alrededor del puesto. Cinco a la izquierda, tres a la derecha y dos al frente. Heberto solo quería elegir, pesar, pagar e irse. Extiende su mano para agarrar el cucharón y así poder llenar aquella bolsita de maní dulce. Llena el cucharón de maní, lo acerca hacia la bolsa, el guacamayo más joven posando con risa irónica frente a él, derrumba cada maní con un simple movimiento de su pico. Los maníes se dispersan hacia todas direcciones mezclándose con otros frutos secos. Heberto pacientemente vuelve a intentarlo. Con cucharón en mano intenta llenarlo de nuevo. Antes de sacarlo del montículo de maníes se paraliza mirando fijamente los ojos del guacamayo. Este también se le queda mirando. Los dos esperan el momento indicado para moverse. El ritmo cardíaco se ralentiza de forma drástica, las personas alrededor caminan a paso lento. Vemos el aleteo de una mosca al pasar justo al frente de los dos. Heberto saca el cucharón, el guacamayo vuelve a tumbar los maníes. Listo, justo lo necesario para que Heberto reventara en rabia. Con el mismo cucharón trata de golpear al guacamayo, pero el ave lo sostiene con su pico. Los papagayos a su alrededor empiezan a volar de un lado al otro. Chillan de emoción, como si estuvieran incitando una pelea. Algunos de ellos picotean el cráneo de Heberto, da una leve expresión de dolor, pero su atención hacia el cucharón y al guacamayo no se dispersa por nada del mundo. Un bastón de policía rebota sobre la cabeza de Heberto, otro bastón realiza lo mismo haciendo que él caiga sobre el piso. Solo logro ver una parte del rostro del policía. Sus ojos cerraron y empezó a soñar, no en guacamayos, eso seria el colmo, pero si soñó que volaba tranquilamente sobre el Ávila, luego descendía hacia la Guaira, y se deslizaba con agilidad sobre el mar caribe, hasta perderse en el atardecer.

Abre los ojos, solo puede observar un techo gris añejado tirando hacia verde oscuro. Voltea la cabeza, hay una fila de barrotes, detrás de ellos un pasillo y otros barrotes. Su mente empieza formular preguntas al azar. ¿Desde cuándo está aquí? ¿Qué día es hoy? ¿De que material esta hecho estos barrotes? ¿Cuanto mide la celda? ¿Cuántas personas trabajan aquí? En unas de las paredes de la celda, guinda un pequeño letrero. A Heberto le cuesta leerlo, al minuto puedo completar la frase, que dice: “Este espacio fue creado para educar todo aquel que ha intentado agredir a un ave.” Si así son las celdas de los que han intentado, no podemos imaginar cómo serán las celdas de los que han logrado.

Relato corto de ciencia ficción: guacamayo azulLa luz tenue del pasillo poco a poco va tomando brillo. Heberto intenta pararse, pero cae, se arrastra por el suelo para llegar a los barrotes. Observa unas botas de color verde muy bien trenzadas. Es un guardia alto, fornido. En su mano derecha posee una vara, en la parte superior  una pequeña barra metálica, encima de esta un guacamayo. Este no es igual a los que Heberto estaba acostumbrado a ver. Este tiene el pecho hinchado y encima un pequeño medallón dorado con un signo grabado.  Otros dos guardias simplones y delgados se acercan. Abren la celda, levantan a Heberto, cada uno a un extremo. Luego lo arrastra por el pasillo. El guardia fornido y su guacamayo, o el guacamayo y su guardia fornido, llevan la delantera solo por unos cuantos metros. Con el pasar de los pasos, el pasillo se va poniendo más angostos, sus paredes más oscuras, la atmósfera se torna tensa. Heberto, como buen detallista que es, pudo observar que las demás celdas estaban vacías. El es el único convicto, y siempre lo va a ser, nunca confesaría ni aceptaría el intento de agresión hacia una vulgar ave.

Una puerta se ha interferido en su camino. El guardia fornido la abre con suma facilidad. A partir de este punto la atmósfera cambia por completo. Entran a una habitación de tamaño enorme con unos cuantos metros cuadrados distribuidos simétricamente. Al extremo un estrado y encima pares de guacamayos de tamaño gigante. Uno de color azul oscuro resalta sobre los demás. Levanta su ala derecha y emite un leve silbido.

– Primera vez, en unos cuantos siglos nos reunimos para un caso como este – La voz de este guacamayo es pesada, pareciera estar arrugada por el tiempo – Eres un caso excepcional Heberto – Los demás guacamayos miran a Heberto y asienten al mismo tiempo. – Nos tomó horas poder encontrar solución a este problema y otras horas ponernos de acuerdo – Breve pausa. El guacamayo mira sobre sus patas, pareciera que estuviera leyendo algo – De igual forma hemos considerado tu condición como ser viviente, añadido a esto tu condición como humano, por lo tanto a partir de ahora, tienes derecho de hablar –

-Puede explicarme porque estoy aquí y que está sucediendo- Hablo Heberto luego de dudar unos segundo. El guacamayo azul se inclina hacia él, su cuerpo empieza a tomar tamaño, las sombras en la habitación se extienden haciendo que la misma quede en total penumbra.

Relato corto de ciencia ficción: guacamayo azul
-Humano insensible. Tu raza nunca va a entender. Son una escoria que han herido nuestro planeta, con una herida de muerte totalmente incurable – Los ojos del guacamayo azul se vuelven de color rojo. La histeria ha llegado hasta la coronilla de su cabeza. – Por eso estamos aquí para determinar qué hacer con tu destino – Mira hacia los guardias – Tráiganlo aquí y sostenga con todas sus fuerzas –

Relato corto de ciencia ficción: guacamayo azul

Los guardias lo llevan a rastras, lo colocan boca arriba frente al estrado y lo sostienen. El guacamayo azul se acerca. – Abran su boca y no dejen que la cierre – El guacamayo emitió un seco sonido, del borde de su pico cae un gota y entra directamente a la garganta de Heberto. Este empieza a retorcerse con violencia, emitiendo gritos de dolor. De sus brazos salen plumas. Sus pies se agrandan, se vuelven pesados de color gris y ásperos. Su rostro se deforma, sus ojos engrandecen y se separan. Su nariz y su boca se fusionan dejando salir un gran pico. Heberto alza la vista, puede ver el techo de la habitación, el cual está estructurado por ventanales. Heberto se lanza hacia la superficie.

Relato corto de ciencia ficción: guacamayo azul

La luna gigante como una arepa bien formada, está guindando en el firmamento. Las nubes se direccionan bajo ella haciendo formas abstractas y desgarradoras. Heberto flota sobre el aire, mueve las alas, está intentando tomar control del vuelo, pero le resulta difícil. Siente un dolor en todo el cuerpo, piensa que el buche le va a reventar. Y de forma incontrolable va dejando huevos sobre las calles de Caracas.

Ilustrado por Gabriel Hernandez
@chu_8811

Escrito por Moisés Contreras
@moiselias

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Planeta perezoso

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Bitácora #Z2000

Cambiando el sistema de horario. Déjame ver, un segundo… Si, listo. Cien horas equivale a un día, perfecto. Bueno, solo es un poco más que en la tierra, nos acostumbraremos rápido. Hace treinta minutos pude ver al planeta Finyx H25, conocido popularmente como el planeta de los perezosos. Dentro de 75 horas voy a iniciar contacto con su atmósfera y de esta manera iniciar el proceso de aterrizaje. Esta nave es automática. La gente de la NASA no quiere absolutamente nada de equivocaciones humanas durante esta travesía, así que me relajare un buen rato. Claro, también preparé las cosas pendientes antes de salir de la nave.

 

Bitácora #Z2005

Aterrice hace 50 horas, todavía es de día. Este planeta es enormemente grande. La gravedad es 20% más que en la tierra. Las primeras horas, apenas al salir, me ha costado un mundo caminar sobre la superficie. Recorrí unos 5 km hacia el norte, en el trayecto descanse varias veces, las piernas ahora me duelen. Creo que la nave tiene un desajuste en la mecánica de navegación. Voy a verificar dentro de unos minutos. Creo que se desafo unos kilómetros hacia el este del punto de aterrizaje.

 

Bitácora #Z2010

Si, tal como lo pensé. El desajuste es de 50 km hacia el este. Trate de encender la nave pero los controles del piloto no se activaron. Todo está bloqueado, aunque pude entrar al sistema operativo y ejecutar la consola, no pude encender los controles, mi usuario no tiene privilegio de administrador. Me colocan en una nave, solo, dormí durante 23 años, perdí 25 kilos y no me dan un usuario administrador, se pasan, son unas bestias desconsideradas. Pero bueno. Mañana será otro día.

planeta perezoso Relato corto de ciencia ficción

Bitácora #Z2015

Esta es mi segunda noche en el planeta perezoso. Ver el atardecer fuera de la nave es magnífico. El sol de este planeta cae lentamente, al verlo da mucho sueño. Pero vale la pena, espero seguir viendo cosas así durante todo mi trayecto. Hace 12 horas deje la nave para dirigirme a la capital del planeta. Cambie a un uniforme super ligero y delgado. La temperatura aquí es tropical. Luego saque el transporte. Este tiene tres ruedas, dos atrás una adelante. Rodé hacia el norte sin detenerme. Es ahora que me estoy dando un descanso, comí muy poco, no tengo tanta hambre. Según el manual y el entrenamiento debería ganar esos kilos perdidos, de hecho aquí está escrito que debería llegar casi hasta los 90. Que raro, pero bueno. Siempre he sido delgado no creo llegar nunca a ese peso.

 

Bitácora #Z2020

He estado más de un día fuera de la nave. Ahora estoy viendo nuevamente las estrellas. Durante el día no sucedió absolutamente nada. Así que no voy hablar nada por ahora.

Bitácora #Z2025

He cambiado unas de las ruedas traseras. Maldición, sude como un mono haciendo malabares. Estaba aburrido, vi una pequeña montaña y decidí pasar por encima, mala idea, al bajarla la rueda cayó en un pequeño agujero. No pensé que fuera tan grave, pero al verla me di cuenta que 8 de los 10 tornillos estaban afuera. Primero no encontré un destornillador a la medida, al encontrarlo forcejee tanto con esa mierda que decidí dejarlo así hasta que anocheciera y bajara un poco la temperatura. Me tire al suelo y vi el atardecer, al rato me quede dormido. Desperté con un cielo iluminado por las estrellas, en verdad es hermoso, ahora lo estoy mirando. Todavía tengo la rueda afuera, ya me pongo a repararla.

Bitácora #Z2030

Hoy llegué a la capital, después del amanecer, alrededor de las 24 horas. Vi en el horizonte una carretera. Al principio pensé que era una ilusión. Ese desierto es extraño, durante el viaje no vi ni un indicio de vida. Solo árboles muy parecidos a acacias, aislados unos de otros como a 350 metros. Lo mejor del viaje fueron los atardeceres. Hoy fue un día interesante, así que me voy a poner serio. Me tomo algo de tiempo colocarme sobre la carretera, allí gire hacia el norte porque la ciudad está en ese sentido. Sobre el asfalto este perol corre mucho más rápido, me divertí un rato cambiando las velocidades, pero solo tiene cuatro, anexo a ellas el retroceso. Pude ver la ciudad a lo lejos. Justo en el centro vislumbra por el sol una torre muy alta y otras que apenas llegan a mitad de su altura la rodean. Este diseño arquitectónico tiene cinco siglos de antigüedad, lo se porque antes de llegar a este planeta vi algunas películas y documentales antiguos. Esto me hizo pensar en algo, que la ciudad está atrapada en el tiempo, está estancada económica y tecnológicamente o los perezosos son muy tradicionalista. La arquitectura dice mucho de la salud económica de una ciudad. Entre sin ningún impedimento, de hecho no vi a nadie caminando por la cera. La carretera se transformó en varias avenida de dos sentidos. Me detuvo un semáforo en rojo a los pocos minutos. Al cambiar la luz acelere lo más rápido que pude, quería llegar al centro de la ciudad y poder ver a los peresozos. Pero un dron patrullero se posó sobre mi, disminuyó de golpe la distancia entre los dos, por eso perdí el control del triciclo y caí de bruces al suelo.

Luego de eso desperté en una habitación blanquecina. Una voz metalizada y femenina dijo: “En quince minutos tiene que salir de la habitación y dirigirse hacia la sala de espera. Tiene una reunión de estatus con sus superiores.” ¿Superiores?, mi única superior es mi madre y ahora está años luz de aquí. Estaba vestido con una bata blanca. Quería ponerme algo más de ropa, estar más decente, si voy a ver a mis superiores debería estar bien vestido, pero no encontre nada en esa habitación. La puerta se abrió de forma violenta y otra vez sonó la voz femenina: “Salga de la habitación. Diríjase al pasillo. Al final va a encontrar una sala vacía, luego siéntese frente al escritorio.” Y así lo hice. Dure mucho tiempo frente a ese escritorio, puedo recordar su dimensión, hasta su textura, tiene una superficie muy lisa como de vidrio pero no era de vidrio, parecía un plástico muy resistente. Me inquiete demasiado, me levante y empeze a caminar de un lado al otro de la habitación. Al minuto una puerta se abrió. No podrán creer lo que vi, eran dos sujetos gordísimos, uno katire y otro con el cabello castaño. Pero eran muy gordos. Sus brazos eran diez veces los míos, podía decir hasta veinte veces. Una masa de grasa enorme cubrían sus cuellos. Estaban vestidos en monos muy holgados. A paso lento se sentaron. Luego dijeron: “Se puede sentar frente a nosotros” Claro, me quedé helado al verlos entrar. Me senté. Luego ellos empezaron a hablar, pronunciaba cada palabra de forma lenta, bostezaban, estaban soñolientos. “Gracias por venir de tan lejos y en esas condiciones. Nuestro planeta necesita personas como usted para que le comunique al exterior nuestro avances en el sistema… Le hemos asignado un guía, por favor espere en su nueva habitación su llegada. Tengo entendido que recibió un golpe muy fuerte en la cabeza, le pedimos disculpa por ese incidente” Me lleve la mano hacia la frente, no me habia dado cuenta que tenia un parche. Los gordos se pararon con dificultad, me ofrecí en ayudarles pero se negaron. Salieron de la habitación a paso lento.

Ahora estoy en mi nueva habitación, son las 48 horas. Tengo una vista muy hermosa de la ciudad. Estoy a buena altura. La habitación es pequeña, hay un baño, un comedor justo al lado de la cama y una pantalla adherida a la pared. Voy a encenderla, vamos a ver la programación de hoy.

 

Bitácora #Z2035

Han pasado 52 horas, esta apunto de terminar el día. Pude dormir un buen rato. Fui al baño varias veces. Hace dos horas empezó a sonar una música clásica, unos violines, pensé en Vivaldi, pero no estoy cien porciento seguro. Al lado del comedor justo sobre la pared encendió un bombillo, estaba titilando, era un pequeño led y lo presione. Se abrió una ranura y salio mi almuerzo. ¿Qué les pasa a esta gente?, ¿Porque no me trajeron la comida a la puerta como a un simple invitado?, pero no, me lanzaron la comida por un agujero. ¿Será que soy un preso o les doy asco? La música clásica siguió sonando. Al terminar de comer coloque el plato medio sucio en la ranura. Mira qué atardecer tan hermoso, hay unas pequeñas montañas a lo lejos, en el horizonte. Me esta dando sueño…

planeta perezoso Relato corto de ciencia ficción

Bitácora #Z2040

Hoy salí de la habitación. A las 12 horas la puerta se abrió sin dar ningún aviso. Claro que eso me dio un susto, pero lo que me más me asustó fue ver un hombre alto mirando hacia adentro sin pronunciar palabra. Yo me paré de golpe y dije: “Buenos días”. El sujeto me devolvió los buenos días y dijo: “Cambiese de ropa, hay un conjunto en el maletero debajo de la cama. Lo estaré esperando afuera.” No tuve más remedio que obedecer sus órdenes, solo quería salir de la habitación. En el pasillo pude observar al sujeto con más detalle. Era alto, podemos decir que pesaba más de cien kilos. Tenía la cara redonda, estaba un poco obeso, pero no como los gordos que me atendieron ayer.

Salimos del edificio, luego fuimos transportados por una banda electromagnética. Nos detuvimos a dos cuadras, al lado de un automóvil. Este no tenia un conductor asignado, era automatico. Pareciera una parada pública pero no había nadie en los alrededores. El automóvil nos llevó unas cuantas calles hacia el este. Se detuvo frente a un edificio medianamente alto en comparación a todos los que había visto desde que llegué a esta extraña ciudad. Lo que ocurrió a partir de aquí fue ilógico. Justo a la entrada del edificio había una cola de personas, eran grandes, algunas obesa otras muy rellenitas, pero nadie era delgado como yo. Unos estaban dormidos así en pie. Hicimos la cola, duramos más de una hora fuera del edificio. Empecé a molestarme y le hable al sujeto: “¿Me puede explicar qué hacemos aquí?” Varias personas voltearon a verme. “Vamos a registrarlo en el sistema, es un visitante y por ley necesita estar registrado”. Le respondí: “Soy terrícola, puedo estar en cualquier planeta humanoide sin ninguna autorización legal, esto es el colmo”. Y no cambio nada durante toda esta diligencia absurda e ilógica. Que descaro, que insulto. Por fin entramos al edificio. Adentro era una sala muy pequeña para la cantidad de gente con esa magnitud de grasa desbordante. Si, son unos gordos todos, esto ya me esta molestando, y no solo eso, adentro había ocho taquillas y habían dos personas atendiendo. Cuando por fin llegó mi turno no nos quisieron atender, porque simplemente no le notificaron al registro sobre mi llegada. De alguna forma estaba ilegal en este planeta y podría ser expulsado de inmediato, pero mi acompañante habló muy amablemente con la persona que nos atendió, este nos dijo que subieramos cinco pisos arriba para exponer mi caso. Así lo hicimos y volvimos hacer cola, y por otra razón que no entendí volvimos a bajar.

Ahora estoy en la habitación cansado y obstinado. Acabe de comer esas barras energéticas con un vaso de agua. ¿Qué pasa con este planeta? Yo no vine aquí hacer diligencia y anexo a eso durar horas haciendo cola, para que te atiendan de mala gana. Trate de bañarme pero no hay agua. Voy a dormir un buen rato.

 

Bitácora #Z2045

Definitivamente algo pasa en este planeta. Otra vez me dejaron casi 100 horas dentro de la habitación. Hoy el sujeto llegó temprano, igual a las 12 horas. Recorrimos casi toda la ciudad en automóvil. Hubo lugares donde no podíamos pasar, “sujeto sin nombre” no me dio una razón lógica, que esa es una zona en construcción, que allí no hay oficinas operando, que esa es una zona residencial que está en su horario para dormir. Que cosa tan rara, un vecindario con horario para dormir.  Vi una cola larguísima y volví a preguntar, me dijo que era para adquirir alimentos, aquí el gobierno central elige los alimentos y les coloca precio, los entrega en bolsas, decide en qué momento comen las personas. Cuando regresamos le pedí al sujeto un computador, me dijo que la pantalla tenía su propio sistema y podía entrar sin credenciales. Así que entre, navegue un rato por la red global y también del sistema solar, muchas páginas que hablan sobre el planeta perezoso estaban bloqueadas. Ya es evidente, esto es un régimen, todo está controlado. Quiero durar la menor cantidad de tiempo posible dentro de esta pocilga.

Repase la información que me dieron del planeta antes de salir, los perezosos viven de la agricultura y de los avances científicos al hacer esta actividad. Exportan conocimiento pero también diferentes tipos de alimentos ligeramente modificado por genética, es la más sana de toda la galaxia. Pero aquí la gente es obesa, eso no tiene sentido, la gente siempre está soñolienta, camina débil y angustiada. Mañana voy a ponerme las pilas, tengo que salir de esta habitación necesito respuestas.

 

planeta perezoso Relato corto de ciencia ficción

 

Bitácora #Z2050

Estoy de nuevo en el desierto, creo que estoy herido… El triciclo dejo de funcionar como hace unos cuantos minutos… Ahora estoy registrando esto porque no se si llegue a la nave con vida… si, estoy sangrando, no se de donde. Fue un perezoso que me disparo, como no sentí ningún dolor pense que habia fallado pero me equivoque… que debilidad no creo que pueda seguir así…

 

Bitácora #Z2055

Puedo ver la nave, me está costando respirar… no veo ningún perezoso detrás mío… puedo llegar… se que puedo llegar…

 

Bitácora #Z060

Este mundo es una blasfemia total. No pude salir por mi cuenta de la habitación. Así que espere al sujeto obeso. Esta vez fuimos a las granjas, vi algo que no me extrañaba, todo el trabajo es hecho por robots. Si, en las granjas no hay ni una sola presencia humana. En este caso, ninguna presencia perezosa. Cuando regresamos al edificio me guiaron a la sala donde hable con los dos gordos, allí estaban, esperándome. Me senté y me dijeron esto: “Hemos estado observándolo desde que llegó a esta ciudad. Y hemos tomado la decisión de decirle el verdadero porque, la razón por la cual está con nosotros, necesitamos gente como usted para restaurar a la población, para restaurar a nuestra sociedad, nosotros hemos engordado por la rutina, por buscar las facilidades de la vida, hemos perdido la innovación, ya no nos interesa el progreso, vivimos una mentira.” Claro, yo no entendía absolutamente nada así que pregunté “¿Me quieren en esta planeta”, ellos afirmaron, “¿Me voy a quedar aquí para siempre?”, ellos volvieron a afirmar. Fue aquí cuando enloqueci. Golpee la mesa, levante la silla por los aires, grité barbaridades, mire a los gordos y quise golpearlos, dejarlos ensangrentados hasta que ya no respiraran más, pero sentí un dolor muy fuerte en la espalda, era el sujeto. A él si lo golpee, agarre la silla y se la lance justo por toda su cara. La adrenalina me hizo correr, corri y corri por los pasillos hasta llegar a las afueras del edificio. Lo siguiente pasó muy rápido, pude entrar al estacionamiento tome un triciclo y maneje directo hacia el desierto, pero antes de dejar la carretera escuché muchos disparos, a reojo pude ver algunos triciclos siguiendome. Con el pasar de los kilómetros dejaron de seguirme. Y ahora estoy aquí, hackee los controles de la nave, pero no se como salir hacia el espacio, ni siquiera trazar rumbo hacia la tierra, lo único que pude lograr fue moverla unos cientos de kilómetros hacia el oeste. En el botiquín de primeros auxilios encontré herramientas para detener la hemorragia. He comido casi todas las provisiones. Necesito estar de nuevo en la ciudad, robar algo de comida y ver cómo salir del planeta. Que lastima, con unos atardeceres tan hermosos y con una sociedad tan desquiciada.

planeta perezoso Relato corto de ciencia ficción

Bitácora #Z2065

Estoy listo. He podido ver dos atardeceres, he recobrado las fuerzas, ya no tengo nada de provisiones. El plan es ir hacia la ciudad pero con la nave, entrar a unas de las granjas y robar comida. Si las cosas se complican voy a usar mi arma sobre esos cuerpos flácidos y grasosos. Me da igual, ahora a ellos no les importo. Me imagino que me quieren muerto.

 

Reporte oficial de la NASA sobre los últimos acontecimientos en el planeta Finyx H25.

 

… según lo descrito por algunos testigos, el ciudadano Ferber Teslin Junior murió a las 45:23 horas. Después que su nave fuera destruida por unos de los robots patrulleros, el ciudadano Ferber enloqueció. Se lanzó hacia el robot, pero el mismo pudo dominarlo con facilidad, sujetándolo contra el piso. Ferber vio un arma guindado de la cintura del robot, y así vio la oportunidad de quitarse la vida. En el acto el robot quedó fuera de servicio por ser violado unos de sus protocolos según las tres leyes de la robótica. Las últimas palabras del ciudadano Ferber fueron. “Pueden tomar mi vida pero nunca dominarán mi destino”…

Escrito por Moisés Contreras
@moiselias

Ilustraciones por Gabriel Gonzalez > Síguelo en su cuenta de Instagram > @chu_8811